De nuevo, y ya van tres, le doy las gracias a mi hermano, por este estupendo artículo suyo y las fotografías que lo ilustran (Nota: la de la cabecera es prestada de la web Románico Aragonés, y se trata de la Cripta donde está la Arqueta que contiene los restos de San Valero).

“Monumentos funerarios singulares en Ribagorza

Ángel Gayúbar. Graus.

Lo más singular del arte funerario ribagorzano no se encuentra en los cementerios sino, curiosamente, fuera de ellos y bien a la vista como los sarcófagos gemelos que la tradición grausina vincula a don Rodrigo de Mur y Abarca y a su esposa María (o Marica), protagonistas en el siglo XVI de una bella historia de amor que en Graus se ha convertido en leyenda.

Este monumento funerario se encontraba en un pequeño cementerio situado tras la iglesia parroquial grausina que fue desmantelado a comienzos de la década de los setenta del pasado siglo iniciando entonces los sarcófagos un viaje que, tras alguna parada previa, les ha llevado a su emplazamiento actual en la subida a la basílica de la Virgen de la Peña y a la pérdida del apuntalamiento original de sus arcos góticos.

 

Más moderna es la impresionante estupa del lamasterio budista de Panillo que, entre otras funciones, es también un gran monumento funerario hecho para contener las reliquias y honrar la memoria de Kalu Rinpoché, el fundador de este cenobio ribagorzano. Tiene diecisiete metros de altura y nada en su construcción fue dejado al azar. En su interior, una pequeña capilla ricamente decorada con pinturas realizadas por artistas butaneses invita a la meditación y a la oración y fuera se encuentra rodeada de “ruedas de plegarias”, unas piezas de metal que se hacen girar sobre su propio eje y cuya finalidad es la de multiplicar las plegarias y peticiones de buenos auspicios que realizan los fieles.

 

También fuera de un cementerio se conserva el sarcófago de San Ramón, el mejor ejemplo de escultura funeraria románica que existe en Aragón. Preside la cripta de la ex catedral de San Vicente de Roda de Isábena aunque originalmente estaba empotrada en el muro del ábside. Está magníficamente esculpido y en algunas partes conserva restos de su policromía original: en su frontal están representadas escenas de la vida de la Virgen María -la Anunciación, la Visitación, el Nacimiento de Cristo y la Epifanía- mientras que en el lateral derecho se representa la Huída a Egipto, y en el izquierdo una escena de la vida de San Ramón. Tras él, en esta misma cripta se encuentran en sendos nichos dos arquetas de plata con los restos de San Ramón y San Valero.”