Los guerreros de Xian

En el año 1974, gracias a unas obras para un abastecimiento de agua en Xian (China), los campesinos operarios toparon con una de las estancias del mausoleo sepulcral del emperador Qin Shi Huang Di, donde numerosos guerreros de terracota de tamaño natural (luego se ha sabido que hay unos 8.000) estaban colocados, unos delante de otros, como si de un desfile militar se tratara.

Qin Shi Huang Di, que vivió entre el 260 a.C. y el 210 a.C., fue el primer emperador que unificó China bajo la dinastía Qin.

El Primer Emperador (como era llamado) abolió completamente el feudalismo, para tener más controlados a los nobles/reyes de las provincias unificadas. Dividió el imperio en 36 provincias dirigidas cada una por tres gobernadores, uno civil, otro militar, y un último para mediar entre estos dos. Cada uno de ellos era nombrado por el emperador y podía ser destituido por él.

Qin Shi Huang ordenó a todos los antiguos miembros de las casas reales de los estados conquistados que se trasladaran a Xian ( o Xiangyang), la capital de Qin, en lo que es la actual provincia de Shaanxi, para ser mantenidos bajo una vigilancia estrecha, y prevenir actividades rebeldes.

En esta zona de la actual provincia de Shaanxi es donde instauraron sus capitales las dos primeras dinastías imperiales chinas: la mencionada Dinastía Qin y la posterior Dinastía de los Han anteriores. Los Qin gobernaron este territorio desde 221 hasta 207 a.C., y a su derrocamiento le sucedió la dinastía de los Han anteriores, o Han occidentales, que ejercieron el poder desde el 206 a.C. hasta el año 9 de nuestra era.

La provincia de Shaanxi es una meseta, una llanura fértil circundada por ríos. Pero entre los ríos yacen una serie de inmensos montículos similares en forma y tamaño. Esos montículos son tumbas. Es la zona de enterramiento del Primer Emperador y de los otros emperadores de la dinastía Han occidental. Probablemente la zona más amplia y más rica de tesoros sin excavar en todo el mundo.

No se ha abierto la tumba de ningún emperador, sólo cámaras adyacentes a la tumba del Primer Emperador (Qin Shing Huang Di, de la Dinastía Qin), y la del Emperador Han Jing Di (de la Dinastía Han occidental).

Los guerreros desnudos de terracota

Hace poco emitieron en La 2 un documental interesantísimo, titulado “Los guerreros desnudos de terracota” (The neked terracotta warriors), en cuya introducción se narra que:

“La ciudad de Xian, al Oeste de China, es un imán para los turistas, y como máxima atracción, a las afueras de la ciudad, se encuentra una maravilla arqueológica. Miles de personas se desplazan hasta ahí para ver el extraordinario ejército de terracota del Primer Emperador Qin, formado por 8.000 estatuas enterradas hace más de 2.000 años. Pero muy pocos visitantes saben que, a tan sólo unos pocos kilómetros de distancia, se encuentra otra zona de enterramiento que alberga un hallazgo aún más impresionante:

Los guerreros desnudos de terracota

El descubrimiento de estas figuras de terracota fue toda una revelación. Creadas apenas medio siglo después, están a un mundo de distancia de la celebración del poder militar del emperador Qin.

¿Quiénes son estas enigmáticas y sonrientes figuras? ¿Por qué están desnudas y sin brazos? ¿Qué pasó para que se produjese un cambio tan radical?.

Las respuestas nos dan las pistas de un período dramático en la historia de China, una transformación cultural que provocaría la creación de uno de los mayores y más prósperos imperios que el mundo haya visto jamás.”

Estas figuras de terracota fueron halladas en el mausoleo del emperador Han Jing Di, cuarto emperador de los Han anteriores, que reinó entre el 157 y el 141 a.C.

 

Qin Shi Huang Di vs Han Jing Di

Qin Shi Huang Di y Han Jing Di forman una pareja opuesta: el primero era un reformador radical, a menudo tachado de tirano, cuya dinastía se desmoronó cuatro años después de su muerte, y el segundo fue un monarca cauto que se apoyó en la discreción taoísta para consolidar el poder de un clan que reinó durante más de cuatro siglos. (Tras la caída de los Han anteriores, la familia restableció sus derechos dinásticos en una nueva capital y gobernó con el nombre de los Han posteriores, o Han orientales, desde el año 25 al 220 d.C.)

Con respecto a Qin Shi Huang Di, los ordenados batallones de terracota destinados a acompañar al emperador al otro mundo, reflejan la fuerza militar del soberano. Pero este ejército de 8.000 piezas ocupa sólo una fracción de una necrópolis, en gran parte inexplorada, que se extiende a través de unos 60 kilómetros cuadrados y cuya construcción requirió el trabajo de 700.000 hombres.

En el exterior, el foco central de este complejo es la Pirámide de Xian, la mayor y más antigua de las pirámides chinas. Según los arqueólogos, tuvo una altura de entre 50 y 70 m, llegando a medir casi 350 m de lado. Está construida con cerca de 3,5 millones de toneladas de tierra apisonada.

A pesar de que la cámara funeraria del emperador Qin Shi Huang Di nunca ha sido abierta, relatos antiguos mencionan que en el mausoleo, cuyas dimensiones podrían rondar los 60 kilómetros cuadrados, está representado el reino de China, con maquetas de sus palacios, estrellas en el cielo, y ríos y lagos recreados con mercurio. Es precisamente la presencia de mercurio, altamente tóxico y nocivo, el principal motivo que está impidiendo continuar con las excavaciones.

En la actualidad esta pirámide, así como el resto de pirámides construidas con posterioridad, aparecen únicamente como montículos cubiertos de vegetación. Muchas de estas pirámides están situadas en un radio de 100 km alrededor de Xian, en las llanuras de Qin Chuan en la provincia de Shaanxi.

El mausoleo de Han Jing Di

A 40 kilómetros al oeste del Museo de Guerreros de Terracota, se encuentran otras excavaciones, con unas hileras pulcramente ordenadas de cerdos, ovejas, cabras y perros de terracota, que han sido desenterrados del complejo funerario del emperador Han Jing Di. Este yacimiento es una de las últimas atracciones turísticas de Xian, abierta al público a finales de 1999. Es también una excavación inconclusa.

Los historiadores creen que esta multitud de animales domésticos, los colocaron en la tumba como alimentos para el emperador, pues era creencia común que la vida ultraterrena de un emperador chino estaba tan llena de avatares como la de antes de la muerte, y su tumba se aprovisionaba para satisfacer cualquier necesidad.

Los Han siempre han sido considerados como una de las dinastías más prósperas de China, cuyo gobierno se basó en una combinación de pragmatismo y escrupulosa organización. Los emperadores Han preferían la paz a la guerra, unificaron China económicamente en lugar de militarmente. Tales características se reflejan en las reliquias que están aflorando en el complejo funerario denominado Han Yangling. Los arqueólogos han extraído una extensa colección de objetos mortuorios que hablan más de la vida cotidiana que de la guerra: animales, carros, palas, sierras, azuelas, cinceles, rejas de arado, graneros en miniatura, cazos, hornillos y artilugios para medir. Habida cuenta de que Han Jing Di subió al trono tan sólo 53 años después del entierro de Qin Shi Huang Di y de su ejército de terracota, estos descubrimientos preliminares parecen indicar un cambio de filosofía y, muy posiblemente, una reacción contra la dinastía anterior.

En el transcurso de un reinado de 17 años, que terminó en el 141 a.C., Han Jing Di gobernó conforme al siguiente lema: “No hagas nada para gobernar”, una máxima taoísta que significa “Gobierna lo más discretamente posible”. Los historiadores sostienen que, mientras que los campesinos estaban obligados a pagar la mitad de sus cosechas como tributo a Qin Shi Huang Di, Han Jing Di no les gravaba más de un 3%. Las labores de servidumbre obligatoria se redujeron drásticamente, no se emprendieron proyectos de edificación de la envergadura de la Gran Muralla y, según los textos históricos, el imperio floreció.

Al contrario que las estatuas de Qin Shi Huang Di, casi todas modeladas a mano, las piezas de Han Yangling se hicieron íntegramente con moldes, si bien sus artífices retocaron los rostros para dotarlos de expresiones individuales. Pero la mayor diferencia estriba en el tamaño: las figuras de Han Yangling son un tercio del tamaño natural, seguramente para ahorrar material y mano de obra.

Pero, aunque los Han nos parezcan ahorrativos en comparación con los Qin, los hallazgos de Han Yangling dan fe de una cultura que valoraba los enterramientos ostentosos. Los arqueólogos ya han exhumado más de 40.000 objetos en los fosos subsidiarios, conjunto localizado más al sur, y un grupo de tumbas nobiliarias. Falta el túmulo sepulcral del emperador y otras dos sepulturas donde reposan la emperatriz y la concubina favorita de Han Jing Di. Se prevé que la totalidad del complejo funerario contenga entre 300.000 y 500.000 reliquias.

Las figuras de Han Jing Di

Además de soldados, también se han hallado guardias, cortesanos, músicos, doncellas y eunucos. Juntos nos ofrecen la imagen de un relajado, próspero y agradable estilo de vida, un completo contraste con el enterramiento militar de la dinastía Qin.

Estas figuras que ahora vemos desnudas y sin brazos, cuando las enterraron llevaban ropa y tenían brazos móviles de madera, lo cual facilitaba la tarea de vestirlas:

Tanto la tela como la madera, sólo se conservan en pequeños fragmentos, pero esos restos son de lujosos linos y seda, y conociendo las brillantes y pintorescas modas de la época, estas figuras, alineadas por miles, debían de ser una visión impresionante.

Además de las figuras desnudas, el mausoleo también contiene figuras de terracota más tradicionales, con ropa esculpida y pintada.

Algunos representan soldados, pero estas figuras iban más allá de lo militar para incluir cortesanos y varias figuras políticas y administrativas, dándonos un valiosísimo retrato de la vida durante la dinastía Han.

Si tan sólo en algunas cámaras anexas a los mausoleos de la provincia de Shaanxi se han hallado semejantes tesoros, ¿qué se encontraría si todo el complejo de tumbas, incluidas las cámaras de los emperadores, fueran excavados?